 Primero fue Madonna, quien confesó tener su propia máquina de oxígeno en casa para poder recuperarse del temido jet-lag; después llegaron los famosos bares de oxígeno, y ahora la cosmética no puede pasar por alto las propiedades beneficiosas que tiene para nuestra piel el oxígeno: la purifica, la descongestiona, aporta luminosidad y estimula sus procesos celulares. Ya sea en formato sesión de inhalación, con duchas faciales de oxígeno o a través de cremas, podemos aportar a nuestra piel una dosis extra de este gas tan beneficioso. Analizamos todas sus posibilidades.
|